Las hojas de las tomateras pueden enrollarse por muchos motivos, y lo primero que conviene saber es que la causa más habitual no tiene importancia. Cada verano, mucha gente poda de más plantas sanas o saca el insecticida porque las hojas inferiores se han enrollado como puros. La mayoría de las veces, la planta solo está gestionando el agua. El secreto está en saber qué tipo de enrollamiento tienes delante, porque otros sí conviene atajarlos a tiempo.
1. Enrollamiento fisiológico (el más habitual)
Cómo se ve: las hojas viejas de la parte baja se enrollan hacia arriba y hacia dentro a lo largo del nervio, se sienten gruesas y correosas, pero siguen verdes. La planta sigue floreciendo y dando fruto. Suele ocurrir tras una ola de calor, lluvias intensas después de una sequía, quitar demasiados chupones de golpe o haber trasplantado tarde. Las variedades indeterminadas (de enrame) lo sufren más que las de porte bajo.
Es una respuesta al estrés, no una enfermedad: la hoja reduce su superficie para perder menos agua. Qué hacer: a las hojas, nada. Riega de forma profunda y regular, pon acolchado para mantener la humedad de la tierra, no quites tantos chupones a la vez y protege las plantas del sol directo en las horas centrales si hace mucho calor. Las hojas ya enrolladas se quedarán así, pero los brotes nuevos saldrán planos y la cosecha no se resentirá.
2. Daños por herbicidas
Cómo se ve: los brotes nuevos se retuercen y se curvan hacia abajo, los tallos se doblan y las hojas quedan estrechas, como de helecho, a veces con los nervios engrosados. Aparece en cuestión de días en toda la planta y a menudo en las de alrededor. Las tomateras son muy sensibles a los herbicidas hormonales para el césped, por lo que basta con que un vecino trate las malas hierbas un día de viento. El compost o estiércol contaminado procedente de pastos tratados causa lo mismo y dura más tiempo en la tierra.
Qué hacer: si fue solo por deriva puntual del viento, la planta suele recuperarse en unas semanas; mantén el riego y espera. Si vino en el compost o el estiércol, rara vez se recuperan y no conviene usar esa tierra para tomates, judías ni patatas hasta que el producto se haya degradado por completo, lo que puede llevar una temporada o más. No consumas tomates de plantas con síntomas activos de herbicida.
3. Pulgones y otros insectos chupadores
Cómo se ve: las hojas jóvenes se arrugan y se doblan, aparece una capa pegajosa en las hojas inferiores (a veces con negrilla, un hongo negro) y en el envés hay grupos de pequeños insectos verdes, negros o rosados. La mosca blanca y los trips causan deformaciones parecidas, cada uno con sus señales: nubes de mosquitas blancas al rozar la planta o manchas plateadas en las hojas.
Qué hacer: un buen chorro de agua a presión tira los pulgones; repite cada pocos días. Usa jabón potásico o aceite de neem si la plaga es más grave, siempre al atardecer para no perjudicar a las abejas. Favorece la presencia de mariquitas y sírfidos. Las hojas enrolladas no volverán a abrirse, pero la planta se recuperará en cuanto desaparezca la plaga.
4. Virus
Cómo se ve: las hojas se enrollan hacia arriba y los bordes amarillean, las hojas son pequeñas, la planta no crece apenas y casi no cuaja frutos; además, empezó en una planta y se va contagiando a las demás. El virus del rizado amarillo del tomate lo transmite la mosca blanca y es el más grave en zonas cálidas; otros virus del mosaico provocan manchas jaspeadas y hojas en forma de helecho. Ninguno tiene cura.
Qué hacer: arranca y tira a la basura (nunca al compost) las plantas infectadas cuanto antes para proteger las demás, controla la mosca blanca, lávate las manos y limpia las herramientas entre planta y planta, y la próxima temporada elige variedades resistentes. Comprar plantones en sitios de confianza ayuda más que cualquier tratamiento.
5. Viento, noches frías y estrés tras el trasplante
Una tomatera recién plantada expuesta al viento, a una noche fría por debajo de unos 10 °C o a un cambio brusco del invernadero al pleno sol se enrollará y se pondrá algo morada durante una o dos semanas. Solo se está adaptando. Protege las plantas jóvenes con una campana o una manta térmica los primeros quince días, aclátalas poco a poco y volverán a la normalidad por sí solas.
Cómo distinguirlos en treinta segundos
¿Dónde está el problema? Solo en las hojas bajas y viejas: enrollamiento fisiológico. En los brotes nuevos: herbicida, plagas o virus. ¿Tienen hojas pegajosas o bichos? Plagas. ¿Hojas retorcidas y como de helecho en todas las plantas a la vez, incluso en macetas distintas? Herbicida. ¿Bordes amarillos, poco crecimiento y se contagia de una a otra? Virus. ¿Por lo demás la planta se ve sana? Enrollamiento fisiológico, puedes respirar con calma.
Haz una foto a la hoja y sal de dudas
Si no lo tienes claro, abre Pocket Botanist y haz una foto a las hojas enrolladas. La función de diagnóstico te indicará la causa más probable y qué hacer primero, y puedes seguir preguntando en el chat para tener en cuenta tus riegos y el clima. Gratis en iPhone y Android.
Fuentes
- University of California Statewide IPM Program, "Tomato: physiological leaf roll." ipm.ucanr.edu
- Royal Horticultural Society, "Tomatoes: grow your own." rhs.org.uk